Las quinolonas, en particular, poseen efectos adversos específicos a nivel de cartílago de crecimiento en diversos animales jóvenes de laboratorio, comprobándose también este efecto en niños (Stahlman y Lode, 1989). En humanos, su uso se ha restringido fuertemente, contraindicándose en el caso de niños, adolescentes, mujeres en estado de gestación y lactancia. La artropatía en las especies juveniles se ha observado con todas las quinolonas, sin embargo el mecanismo por el cual se produce este efecto aún permanece sin aclarar. Los hallazgos patológicos, macroscópicos y microscópicos, en perros y ratas de laboratorio enfrentados a quinolonas, son de agrupación de condrocitos y erosiones en el cartílago de crecimiento de las articulaciones que soportan el mayor peso del animal (World Health Organization, 1995; Center for Veterinary Medicinal Products, 1998).
Las quinolonas pueden además afectar en forma inespecífica diversos sistemas, provocando alteraciones a nivel gastrointestinal, renal, cardiovascular, sistema nervioso central, ocular, como también alteraciones en la espermatogénesis, mutagenicidad y fotosensibilidad (Stahlmann y Lode, 1989). [http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0301-732X2001000100014&script=sci_arttext&tlng=es]


Los efectos secundarios más frecuentes son náuseas, discretas alteraciones menores del aparato digestivo, decaimiento,..,habitualmente estos efectos secundarios son de escasa incidencia, escasa intensidad y que cesan al retirar el tratamiento (33). En casos muy infrecuentes se citan algunos efectos adversos del enrofloxacino de escasa consideración: estados de ánimo disminuidos con adormecimiento del paciente y polidipsia, reversibles al suspender el tratamiento (35).
Ocasionalmente se han citado casos de alteraciones renales posiblemente secundarias al tratamiento con quinolonas: nefropatías obstructivas por depósitos de cristales con dosis muy elevadas , insuficiencia renal aguda, nefritis intersticial y nefritis inespecíficas, pero la tasa de incidencia es extremadamente baja (33).
En algunos casos como con el empleo de: perfloxacino, rosoxacino y ácido nalidíxico, se han asociado ciertas lesiones oculares con el uso de quinolonas. Entre estas lesiones se citan: cataratas subcapsulares, alteraciones retinianas o de la capacidad visual. La tasa de incidencia es incierta con la mayoría de las quinolonas y es muy baja en aquellos casos en los que se ha demostrado de manera irrefutable su existencia, además, las dosis usadas en estos estudios fueron muy superiores a las terapéuticas. Este efecto secundario infrecuente, no ha sido descrito con enrofloxacino (33).
Las quinolonas pueden lesionar cartílagos articulares en articulaciones que soportan peso en animales jóvenes, siendo el perro la especie animal más sensible a este efecto tóxico (33).
La toxicidad sobre el cartílago en crecimiento en animales jóvenes no es un inconveniente absoluto y en determinadas circunstancias, algunos autores parecen considerar adecuado aceptar el riesgo de desarrollar tal toxicidad frente a las ventajas microbiológicas del tratamiento y la facilidad de dosificación y administración (26). Esta toxicidad está relacionada con la especie animal y es muy acusada en el perro, especialmente en las razas grandes de crecimiento rápido. (33).
Estudios clínicos llevados a cabo como ensayos de seguridad han demostrado que el uso de quinolonas no desarrolla alteraciones hematológicas, en los parámetros de bioquímica sanguínea, en pruebas de coagulación, en la función renal o en el funcionamiento del sistema nervioso central (33). Tampoco se detectaron alteraciones sobre la musculatura lisa bronquial (33).
Las quinolonas y el enrofloxacino en particular no provocan reacciones alérgicas ni pseudoalérgicas (33).
En cuanto a las utilidades que nos interesan en la práctica clínica de animales de compañía, la toxicidad es mínima, infrecuente y de escasa importancia, reversible y con una tasa de presentación mínima. La mayoría de los efectos secundarios y tóxicos conocidos, se presentan con dosis muy superiores a las utilizadas en la clínica (7,33). [http://www.pulso.com/lanvet/curro/respira/web26.htm]

EFECTOS ADVERSOS. Los efectos adversos de las quinolonas comprenden náuseas, vómitos, dispepsia, dolor abdominal, diarrea (raramente, colitis asociada a los antibióticos), cefalea, mareos, trastornos del sueño, erupción (raramente, síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica) y prurito. Otros efectos adversos menos frecuentes son anorexia, aumento de la urea y creatinina en sangre; mareos, agitación, astenia, depresión, confusión, alucinaciones, convulsiones, temblor, parestesia e hipoestesia; fotosensibilidad, reacciones de hipersensibilidad como fiebre, urticaria, angioedema, artralgias, mialgias y anafilaxia; trastornos hemáticos (como eosinofilia, leucopenia, trombopenia); alteraciones de la visión, del gusto, de la audición y del olfato. Asimismo, se han notificado casos aislados de inflamación y lesiones tendinosas (sobre todo, entre ancianos o sujetos tratados con corticosteroides; v. también advertencia anterior del CSM del Reino Unido). Otros efectos adversos comunicados incluyen la anemia hemolítica, la insuficiencia renal, la nefritis intersticial y la disfunción hepática (incluyendo, hepatitis e ictericia colestásica). Hay que suspender el fármaco si ocurren reacciones psiquiátricas, neurológicas o de hipersensibilidad (entre ellas, la erupción grave).

Interacciones medicamentosas:

Las quinolonas no deben asociarse a antibióticos bacteriostáticos ya que actúan durante la fase de crecimiento bacteriano.
El acido nalidíxico desplaza a la warfarina sódica de su unión a las proteínas plasmáticas, pudiendo incrementar la fracción libre del anticoagulante, con riesgo de hemorragias.
La administración conjunta de quinolonas con hidróxido de aluminio, calcio o magnesio, produce una disminución en la absorción del antibiótico. Los alimentos y los antagonistas H2 reducen su velocidad de absorción, mientras que la metoclopramida la aumenta por incrementar la motilidad del tracto gastrointestinal.
Las quinolonas inhiben la función de algunas isoformas del citocromo P450 produciendo aumento en los niveles plasmáticos de muchos fármacos. El ácido pipemídico, la enoxacina, la ciprofloxacina y la pefloxacina reducen la depuración de la teofilina, aumentando su concentración plasmática, vida media y toxicidad.
Los antiinflamatorios no esteroides pueden favorecer la aparición de convulsiones por quinolonas.
Fármacos que aumentan sus niveles plasmáticos por acción de las Quinolonas:

QUINOLONA
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DROGAS INTERACTUANTES
Ciprofloxacina, enoxacina, ofloxacina, levofloxacina, Norfloxacina, nadifloxacina
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Xantinas, antidepresivos tricíclicos, fenotiazinas, tamoxifeno, verapamilo, zopiclona, benzodiazepinas, paracetamol, warfarina
ondansetron. rtonavir
Norfloxacina
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Alfentanilo, alprazolam, amiodarona, amitriptilina, atorvastatina, budenoside, xantinas, carbamazepina, clorpromazina, cisapride, benzodiazepinas, digoxina, diltiazem, doxorrubicina, enalapril, fentanilo, fluoxetina, imipramina, itraconazol, ketoconalzol, lidocaína, losartán, lovastatina, midazolam, nifedipina, nimodipina, omeprazol, ondansetrón, paracetamol, pravastatina, prednisona, progesterona, quinidina, quinina, rifampicina, ritonavir, saquinavir sidenafil, simvastatina, tamoxifeno, terfenadina, verapamilo, vinblastina, vincristina y zolpidem.

Efectos adversos:
· Alteraciones del tracto gastrointestinal, como náuseas, vómitos, diarrea, dispepsia, o dolor abdominal, pérdida del apetito y malestar abdominal. Por disbacteriosis se ha descripto colitis ulcerosa por Clostridium difficile.
· Alteraciones hematológicas, las más frecuentes son leucopenia, eosinofilia y trombocitopenia. Al igual que las sulfonamidas pueden producir anemia hemolítica en pacientes con deficiencia de glucosa 6-fosfato dehidrogenasa.
· Alteraciones de la vías urinarias: puede ocurrir cristaluria en orinas alcalinas, hiperazoemia y nefritis intersticial
· Reacciones alérgicas, como prurito, urticaria, fotosensibilidad (debido a formación de radicales libres de oxígeno por esparfloxacina o lomefloxacina) y shock anafilático.
· Alteraciones neurológicas, tales como mareos, cefaleas, ansiedad. Se han descrito reacciones maníacas y psicóticas en pacientes afectados de enfermedad neurológica previa. En pacientes epilépticos se han descrito crisis convulsivas.
· Reacciones adversas debidas al ácido nalidíxico, depresión medular, hipertensión intracraneal en niños pequeños, visión borrosa, diplopía, fotofobia y anomalía en la percepción al color o de la acomodación.
· Toxicidad articular, por acumulación de estos agentes en el cartílago articular, hecho confirmado en animales de experimentación y probable en seres humanos, por lo que no se recomienda su administración a pacientes en períodos de crecimiento, como niños y adolescentes. El mecanismo propuesto es la quelación de Mg2+ que modifica la función de las integrinas de la membrana del condrocito alterando la producción y metabolismo de la matriz del cartílago.
· Toxicidad a nivel cardiovascular, debido a la hipomagnesemia relativa que producen al quelar el magnesio prolongan el intervalo QT por lo que estos antibióticos están contraindicados en pacientes con síndromes de QT largo o o en pacientes que se encuentran medicados con antiarrítmicos.


http://www.google.cl/url?sa=t&source=web&ct=res&cd=2&url=http%3A%2F%2Fwww.ffyb.uba.ar%2Fgxpsites%2Fagxppdwn.aspx%3F2%2C1%2C877%2CO%2CS%2C0%2C507%253BS%253B1%253B32%2C&ei=WvbDSv67FsTh8AavqejfCQ&usg=AFQjCNE26iCXGtUKRDNa27YPO0g9Rh7rSw&sig2=0Bf1XJIDcXpd5rlbOy_99g

EFECTOS ADVERSOS E INTERACCIONES

En general las quinolonas son bien toleradas, las náuseas, la diarrea, los vómitos, la dispepsia y otros síntomas similares son los efectos secundarios que se reportan más frecuentemente; la colitis pseudomembranosa ha sido observada en muy raras ocasiones.6 La neurotoxicidad se refleja por mareos, cefalea, inquietud, depresión, insomnio y somnolencia, excepcionalmente pueden presentarse reacciones psicóticas, alucinaciones y convulsiones de tipo gram mal.
Normalmente estas reacciones comienzan después de pocos días de iniciado el tratamiento y desaparecen al suspender el medicamento.6,30,31 Los pacientes de edad avanzada y aquéllos con daño del sistema nervioso central (Ej. epilepsia) son susceptibles a estas complicaciones, por lo que se recomienda administrar el fármaco bajo estrecha vigilancia y no usar dosis extremadamente altas.30
Las reacciones de hipersensibilidad incluyen eritema, prurito, urticaria y son bastante infrecuentes.6 Aunque la toxicidad renal no es un hallazgo frecuente se ha informado la cristaluria de individuos que recibieron dosis altas (1 600 mg) de norfloxacina.9 Con todos estos compuestos se han señalado reacciones de fotosensibilidad cutánea, que son raras con la norfloxacina y la ciprofloxacina.9,31
La artropatía en las especies animales juveniles, es una forma de toxicidad que se ha observado en todas las quinolonas.6 Esto ha acondicionado que se contraindiquen en niños y adolescentes, así como en el embarazo y la lactancia.6-8
En algunos animales la pefloxacina indujo disminución del proceso de espermatogénesis con o sin atrofia testicular.6 Algunas quinolonas producen cataratas en animales después de su empleo durante largos períodos, como ocurre con otros agentes, ocasionalmente pueden producir elevaciones del nivel de transaminasas y neutropenia, anormalidades que ceden cuando se interrumpe el medicamento.8
Entre las interacciones farmacológicas más importantes de las quinolonas están la interferencia en la absorción cuando los fármacos se ingieren junto con antiácidos a base de magnesio o aluminio, y la elevación de los niveles séricos de teofilina y cafeína cuando se administra ciprofloxacina.31
http://bvs.sld.cu/revistas/act/vol8_1_98/act08198.htm

Efectos secundarios

Las quinolonas en general son bien toleradas, con un perfil de seguridad similar para todos los componentes del grupo. Existen pequeñas diferencias tanto en la incidencia como en el tipo de reacciones de los fármacos. En su mayoría las manifestaciones son leves y retroceden al suspender la droga.
Los efectos adversos más frecuentes son alteraciones gastrointestinales, seguidos de síntomas neurosiquiátricos y de reacciones cutáneas de hipersensibilidad.
Al nivel gastrointestinal pueden observarse náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, pérdida del apetito y malestar abdominal. La colitis por Clostridium difficile no es común.
Entre las manifestaciones adversas neurológicas más frecuentes se describen mareo, cefalea, insomnio, alucinaciones. Se destacan, por su gravedad, las convulsiones y las reacciones maníacas o psicóticas, especialmente en personas con enfermedades previas del SNC: epilepsia, tumores cerebrales, arterioesclerosis, hipoxemia cerebral o alteraciones metabólicas, por lo que se recomienda evitar estos antibióticos en estos enfermos. El riesgo de convulsiones aumenta con la administración concomitante de algunos fármacos como: antiinflamatorios, teofilina o foscarnet.
Las quinolonas pueden alterar el tiempo de reacción y el sentido de alerta, por lo que es importante advertírselo a los pacientes que conducen vehículos o manejan maquinarias peligrosas.
Durante el tratamiento con quinolonas pueden observarse reacciones cutáneas de hipersensibilidad, como rash y prurito. En general son leves o moderadas y ceden al suspender el tratamiento. Se han descrito formas más graves, pero con una baja incidencia. La hipersensibilidad es cruzada entre las diferentes quinolonas. Fueron descritas reacciones de fotosensibilidad con esparfloxacina, lomefloxacina y enoxacina, por lo que debe evitarse la exposición al sol hasta 5 días después de discontinuada la droga.
Como afectan el desarrollo del cartílago están contraindicadas en los niños, adolescentes, embarazadas y mujeres en lactancia.
Otro efecto adverso es la tendinitis y rotura del tendón de Aquiles.
Las FQ causan prolongación del intervalo QT, por lo que no deben usarse en pacientes con síndromes congénitos o adquiridos de prolongación de QT.

En la esfera hematológica pueden producir: leucopenia y eosinofilia. También se puede observar aumento de transaminasas.
A nivel renal han sido descritas: hiperazoemia, cristaluria y nefritis intersticial.

http://www.infecto.edu.uy/terapeutica/atbfa/quino/8.html